La inocencia infantil




      La otra vez, hablando con mi marido me contaba que cuando era chico era el lider de un grupo. Así que andaba con un montón de niñitos para arriba y para abajo. De repente, algo llamaba su atención y paraba al grupo en seco. ¿Qué era? Una colilla de cigarro usada. Que el, con toda solemnidad, levantaba del piso y depositaba en su boca. Y yo, con un tono de wtf y con cara de guácala le dije " ¿Queeeeé?...no lo puedo creer"

     Eso me llevó a recordar todas las ideas o cosas que uno pensaba cuando era un niño y Pepe Grillo estaba bien lejos de aconsejarnos. Cuando el sentido común, no era tan común para nosotros y en vez de sentido teníamos un sin sentido.

    Me acuerdo de mi hermana y sus deseos de ser viuda. No quería ser médico ni abogado ni enfermera, sólo una viuda. En mi caso, quería ser una monja que hiciera misa (imposible) y de hecho me dedicaba a hacer misas y a bendecir todo lo que pillaba.

     Más tarde tenía dos obsesiones, tener el pelo florecido y quebrarme algún hueso para usar yeso. Lo del yeso, era únicamente para que lo escribieran y lo del pelo porque encontraba lo más entretenido pasar horas y horas abriéndome las puntas. Al final nunca me he quebrado nada (menos mal) y si he tenido las puntas florecidas y pucha que me he arrepentido de ese deseo.

      Y lejos lo más inocente que he pensado, es que yo juraba de guata que mi mamá no era peladora, todas las mamás del mundo eran peladoras, pero mi mamá se salvaba. Y estaba totalmente equivocada :(










Comentarios

Entradas populares